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Notas

  • El Pulga Rodríguez condujo al Decano a un triunfazo que lo acerca a lo más alto de la tabla.

Iluminado y encendido como en sus mejores noches, Luis Miguel Rodríguez se convirtió en el abanderado de un Atlético que empezó la noche a los tumbos, y terminó celebrando en grande. 

Fernando Zampedri, cumpliendo con la ley del ex, abrió el marcador para Rosario Central a los 28 del primer tiempo. Al Decano le costaba hacer pie, y las imprecisiones le costaban caro. 

Y cuando la cosa parecía ponerse cuesta arriba, PR7 se hizo cargo del asunto y con un par de pinceladas puso las cosas en su lugar. 

A los 35, magistral asistencia hacia el medio, para que Mauro Matos marque el empate, cuando el estadio entero le pedía que abra a la derecha para la entrada de Acosta. Solamente el 7 pudo ver al 18 e imaginar ese pase, y nadie más que él pudo hacerlo con tanta calidad. 

La igualidad calmaba los ánimos, pero faltaba lo mejor. 

Iban 39. La pelota estaba cerca del arco de Lucchetti, se iba larga y parecía inevitable el saque de arco. El Toro Zampedri, en una muestra más de su infinita entrega, corrió hasta el final y con el taco logró salvarla, pero no pudo continuar con la posesión. La tomó Cabral, que abrió el juego con claridad para San Román. El lateral se proyectó con campo libre y pelota dominada, y metió una asistencia magistral, de emboquillada, para que el Pulga haga una locura más en el arco de la Chile. Control complicado, amague, bombazo, travesaño y adentro, golazo para dar vuelta la historia en cuatro minutos. 

Fue el último grito de la noche, en un partido que tuvo un segundo tiempo intenso y de dientes apretados, en el que hubo chances claras en los dos arcos, pero a ninguno le alcanzó para volver a marcar. ¡Triunfazo, y a seguir soñando!