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Notas

Nada ni nadie podrá quitarle a esa multitud de hinchas que copó el Monumental el derecho a soñar en grande, con algo que hasta hace poco tiempo solo era posible en su cabeza o en un videojuego.

Atlético le ganó a Belgrano y se puso a un punto de Estudiantes, cuando quedan dos partidos por disputarse y mucho por definir.



En un partido vibrante, el Decano mostró dos caras. Un primer tiempo de buen fútbol, y un segundo tiempo en el que se olvidó de jugar, pero no de poner.

En la primera mitad, Luis Rodríguez abrió la cuenta con una definición de nervios de acero, luego de ser asistido por Cristian Menéndez. En esos 45 minutos fue todo de Atlético, que se adueñó de la posesión del balón y generó peligro una vez tras otra, sin poner en riesgo su valla en ningún momento.



Luego del descanso, Ricardo Zielinski metió mano en su equipo y cambió el chip. Mandó a la cancha al Picante Pereyra y guardó a Iván Etevenaux. Con esta modificación, el Pirata adelantó sus líneas, fue al frente, y llegó al empate con un soberbio cabezazo de Cristian Lema.

El resto del segundo tiempo transcurrió entre pelotazos y nervios, hasta que al final se hizo la luz. Guillermo Acosta llegó hasta el final por la banda derecha, luego de una pared con Leo Di Plácido, y mandó un misil en forma de centro que detonó en la cabeza del Pulguita, que volvió a ponerse el traje de héroe con una palomita que será recordada por mucho tiempo.



Tras el pitazo final, todo fue fiesta y alegría en 25 de Mayo y Chile. Esta multitud tiene derecho a soñar despierta, y no piensa dejar de hacerlo.