• Bienvenido al sitio del Club Atlético Tucumán
  •  

Notas

  • Como en 1976 y como en 2016, Atlético se hizo gigante en La Bombonera. Nuñez y Barbona para la victoria.

Si no se sufre no vale, y un triunfo como este vale un montón. El Gigante del Norte ratificó su grandeza imponiéndose ante Boca Juniors en el mismísimo estadio Alberto J. Armando. 

Como en 1976, con el gol del Pinza Vidal, como en 2016, con el sablazo de Leandro González, ahora, en 2019, Gervasio y el Pumpi se vistieron de héroes para darle forma a un triunfo que se festeja con los puños apretados, los ojos llenos de lágrimas y los abrazos interminables, en miles y miles de casas de todo el Jardín de la República.

El Deca de Zielinski se repuso de todas las malas, se reencontró con el gol, pero por sobre todo, con ese fuego interno que lo llevó a ser protagonista en todas las canchas en las que se presentó. 

Optimizando recursos al máximo, supo pegar en los momentos oportunos y cuidar la ventaja con uñas y dientes. Se lamentó la mala fortuna del empate transitorio, pero rápidamente encontró un nuevo hueco para lastimar, alzar los brazos bien alto y repetir la fórmula que lo condujo al éxito: orden y huevo, mucho huevo.

Así se gestó otro triunfo histórico, para estirar la diferencia en el historial ante el Xeneize, para inmortalizar mil postales que ya recorren los celulares y las redes sociales de todo el mundo. Atlético está de pie, señores. Atlético es de Primera.