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Notas

  • En Paraguay, nos metimos en los octavos de final de la Copa Libertadores de América. 

El próximo 15 de junio se van a cumplir 10 años del día en el que ganamos, por penales, la final del Argentino A. Atrás quedaba el fantasma de Racing de Córdoba, y comenzaba una etapa con nuevos desafíos.

Volver al Nacional era una obsesión, pero también, una obligación. 

La década que comenzó ese día estuvo llena de momentos de todo tipo, pero ninguno como el de este jueves. Hoy, Atlético Tucumán demostró que siempre se puede llegar más lejos, volar más alto, y se metió en los octavos de final de la Copa Libertadores de América 2018.

Lo hizo tras empatar 0 a 0 con Libertad de Paraguay, en un partido que se complicó más de la cuenta por la expulsión de Alejandro Sánchez. Con Lucchetti y Batalla lesionados, el juvenil Franco Pizzicanella tuvo que hacerse cargo del arco, y sacó adelante un partido durísimo.

El equipo se plantó bien en tierras guaraníes, y festejó junto a los más de 3500 hinchas que cruzaron la frontera para ser testigos de un momento único e inolvidable.

Y acá estamos, abrazados y con lágrimas en los ojos, después de pelearla en el Argentino, después de no poder en el Nacional, después de no aguantar en Primera en 2010. 

Diez años después del penal de Lucas, estamos entre los 16 mejores equipos del continente, con una cuarta participación asegurada en la máxima categoría del fútbol nacional, con una final de Copa Argentina en el lomo, con una hinchada que gana partidos y no deja de alentar.

¡Somos Tucumán! ¡Somos el gigante del norte! Y acá estamos, escribiendo la historia del fútbol del norte del país. ¡Vamos, carajo!