• Bienvenido al sitio del Club Atlético Tucumán
  •  

Notas

La tarde del 31 de octubre de 2016 ocupará por siempre un lugar especial en el corazón Decano, y en las páginas más gloriosas de la historia grande del deporte del norte argentino. 

En esa jornada, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) confirmó lo que hasta hace poco tiempo parecía un delirio: el Club Atlético Tucumán jugaría la Copa Libertadores, el certamen de clubes más importante del continente. 

Después de un campeonato muy intenso y parejo, jugado entre febrero y mayo de aquel año, nuestro equipo terminó en el tercer puesto de su grupo, por encima de clubes de la jerarquía y el presupuesto de Boca Juniors y Racing Club, entre otros, y superando en puntos al tercero del otro grupo, Independiente.

Sin embargo, con eso no alcanzaba, ya que aquel campeonato otorgaba cuatro plazas, y habíamos quedado en quinto lugar. El reglamento hablaba con claridad de la posibilidad de que se abra un nuevo cupo para Argentina, pero por ese entonces parecía algo muy poco probable. 

Meses después, Conmebol anunció la decisión de ampliar la Libertadores e incluir un equipo más de nuestro país, y entonces Tucumán se revolucionó. 

Allí comenzó otro torneo igualmente intenso, en el que los jugadores no fueron futbolistas. Las figuras de aquella proeza fueron las movilizaciones populares que se realizaron en Buenos Aires, en Tucumán, y en las redes sociales. Las declaraciones y las acciones de los dirigentes, la firmeza en la defensa de los derechos ganados en buena ley, y la intensidad para reclamar justicia.

El mundo del fútbol se puso de nuestro lado, y por eso aquel 31 de octubre, además de los miles de abrazos entre hermanos Decanos, llovieron mensajes de felicitaciones por parte de muchos otros clubes, entrenadores, dirigentes, periodistas y personas del mundo del fútbol en general.

Habíamos logrado, en la cancha y afuera, defender nuestro escudo con hombría e hidalguía, dejando en claro que nuestra distancia del Obelisco es proporcional a la firmeza de nuestras convicciones.

Se cumple un año del día en el que se hizo justicia, y en el que se hizo historia. El día que desafiamos a nuestra propia capacidad de soñar y nos demostramos que somos capaces de lograr que nos ocurran los milagros más bellos.