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Notas

  • Muy activo
    Atlético se floreó ante Banfield y viaja entonado a Brasil.

La noche del viernes prometía un partido de dientes apretados. Sin nuestras principales armas de ataque y sin uno de los caudilos de la defensa, Atlético tenía que recibir a un Banfield que llegaba a toda orquesta: venía de ganar los últimos cinco partidos disputados (entre torneo y Copa Argentina), había superado a Lanús en el clásico, estaba a tiro de los puestos más altos de la tabla, y acumulaba 430 minutos sin recibir un gol.

Todo eso quedó en el olvido cuando Silvio Trucco puso a rodar la pelota y los equipos midieron fuerzas en el José Fierro, luciendo ambos su camiseta alternativa.



Aunque las primeras chances claras fueron para el Taladro, ni Cvitanich ni Bertolo pudieron vulnerar el arco de Lucchetti, y a partir de ahí, el Deca se despertó y no se volvió a dormir.

Con un mediocampo vertiginoso y sobre todo muy activo, los espacios comenzaron a aparecer y las chances también.



El primer gol fue una combinación de las categorías de Favio Álvarez y Luis Rodríguez. Pulga asistió con maestría al 20, que gambeteó al arquero y definió suave ante el arco vacío. Para el segundo, combinaron Rodrigo Aliendro con una magnífica asistencia profunda, y Leandro González, que recibió, se sacó la marca de encima con una gambeta, y definió cruzado ante la salida de Hilario Navarro.

El 2 a 0 permitió bajar el ritmo, cuidar lo conseguido, y regular energías para buscar la estocada final, la que llegó cuando el partido había entrado en su recta final. Tras un caño memorable de Álvarez a Sarmiento, el juego se abrió hacia la izquierda para Tomás Cuello, que también mostró su categoría para sacarse rivales del camino y cuando quiso centrar atrás para sorprender, se encontró con un defensor yendo al piso e interrumpiendo el pase con su mano. ¡Penal!.



David Barbona tomó la responsabilidad, y sentenció la historia.

En ese momento, la tribuna Laprida se llenó de luces y se desplegó una bandera con un mensaje que erizó la piel de la multitud: “Ya que estamos soñando, lo hagamos realidad. Vamos por la gloria”.