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Notas

  • Atlético se reencontró con el triunfo en el José Fierro, frente a San Lorenzo.

Foto principal: Cynthia González

La racha negativa de Atlético estaba contra las cuerdas, y finalmente quedó KO. El Gigante del Norte se reencontró con el triunfo, y lo hizo a lo grande: en su estadio, y ante uno de los candidatos al título, San Lorenzo de Almagro.

El partido fue intenso y de dientes apretados, ya que ambos equipos se jugaban mucho. Por eso, cuando Zampedri estampó su cabezazo en el arco de la Bolivia el Monumental estalló.

Mucho antes de esa intervención, Atlético había hecho todos los deberes para ponerse en ventaja. Cerró los laterales con Di Plácido y Evangelista implacables, tuvo firmeza en sus centrales, y esa mezcla de marca y juego que todo mediocampo necesita para recuperar y generar. Adelante, solitario, el entrerriano se las ingeniaba para ser un constante dolor de cabeza.



Faltaba el grito sagrado, y llegó a los 18 del complemento, con un tremendo testazo del 9.

Lo que vino después fue luchar contra dos adversarios: un San Lorenzo obligado a buscar el empate, y los fantasmas propios de los últimos partidos. Ambos fueron abatidos con total claridad, ya que el resultado nunca estuvo en peligro, pese a que el equipo resignó la posesión.

A la falta de tenencia se la compensó con temple y coraje, los huevos de Pascua que el equipo necesitó para cuidar el tesoro que había conseguido en el arco rival. Con esta ecuación, el 2 a 0 estuvo siempre más cerca que el 1 a 1, aunque el resultado no se movió más.

Ahora llega el momento de atesorar lo conseguido para ir por más, y seguir escribiendo la historia.