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Notas

  • Atlético entró dormido, reaccionó tarde y no pudo quebrar el arco de Huracán.

Movió del medio, la perdió y lo pagó carísimo. Habían pasado apenas los primeros 30 segundos de juego, cuando Lucas Sosa se convirtió en verdugo de Atlético y Huracán se puso al frente.

La primera jugada condicionó el resto del encuentro, que mostró a un Decano volcado en ofensiva, inclinando la cancha, pero errático y de pocas ideas.



El Globo, en tanto, resguardó el marcador con una defensa superpoblada y sacó a relucir el manual del visitante que va ganando en cancha complicada: demoras, falsas lesiones, cambios lentos, saques lentísimos y todo el arsenal de la picardía.

Para colmo, Diego Mendoza aprovechó el segundo descuido de la noche y cuando el primer tiempo entraba en su recta final, estiró distancias.



A partir de ahí fue un monólogo de posesión del local, sin encontrar nunca claridad para vulnerar las tácticas defensivas de su rival, ni las futbolísticas ni las que no lo son.

Si bien la entrega y el empuje mantuvieron encendida la llama de ilusión hasta el final, el reloj se consumió sin que el resultado vuelva a estar en discusión. Ahora habrá una semana de parate, para volver a ruedo con un camino minado. Habrá que mejorar, no queda otra.